Reparar Office 365

En algunas ocasiones las aplicaciones de Office 365 fallan o hacen cosas extrañas que no deberían. Muchas veces esto sucede porque tenemos una actualización de Windows en curso, o el sistema tiene pendiente algún reinicio, por lo que conviene revisar el apartado de actualizaciones cuando notemos que algo no va muy bien.

En otras ocasiones, son las propias aplicaciones de Office 365 las que se degradan, ya sea por fallos de conectividad, redes corporativas con demasiada seguridad, o simplemente un mal apagado del equipo. Es por esto que la propia aplicación dispone de un sistema de reparación, y supondremos que el motivo por el que está, es evidencia de que Microsoft sabe que estos problemas son habituales.

Reparación propia

Como comentaba, la instalación de Office 365 dispone de su propio sistema de reparación. Para ello pulsaremos con el botón derecho del ratón sobre el icono de Inicio, y luego nos desplazaremos a la parte superior, seleccionaremos Aplicaciones y características.

Buscamos la aplicación Microsoft Office y al pulsar tendremos la opción Modificar. La seleccionamos.

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Según qué versión de Office nos aparecerá, como en mi caso, la siguiente ventana, donde seleccionaremos la opción Reparar

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o aparecerán dos opciones posibles, Reparación rápida o Reparación en línea. La diferencia de una y otra estriba en la utilización de las propias herramientas de la instalación o las suministradas por Microsoft, para lo que necesitaremos que el equipo disponga de conexión a internet.

Algo más drástico

Microsoft dispone de un enlace en el que se nos muestran varias alternativas, entre ellas una herramienta descargable para realizar la desinstalación completa del producto. Llegados a este punto, pensaremos que con desinstalar desde la propia opción de Office en Aplicaciones y características sería suficiente, pero como casi todos sabemos, estas desinstalaciones no eliminan del todo los archivos del sistema y del Registro. Siempre se queda algo.

Con la herramienta de Microsoft, esto no ocurre, pues elimina por completo todos los datos que pudieran quedarse y que sean referentes a la instalación de Office. De esta manera, podremos reinstalar nuestro Office de nuevo tras haber reiniciado la máquina, y dispondremos de una aplicación limpia, sin datos residuales que pudieran seguir causando el efecto del fallo anterior.

Recordemos que Office 365 es un producto en línea, por lo que las configuraciones y datos, salvo los documentos almacenados en modo local, se actualizarán de forma automática en cuanto nos registremos con nuestras credenciales.